Día de la Madre
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| Madre e hijo cruzan el barrio El Vado, en Cuenca, Ecuador. Fotografía: Martin.Vasco593 / Wikimedia Commons, CC BY 4.0. |
Está cocinando la carne que compró. Les lleva chicharrones a sus hijos a la mesa del dominó. De regreso a la cocina, mira las botellas de ron que trajeron, relee las tarjetas; parecen dedicadas con apuro e incluso hay una vacía.
Hace un alto en sus quehaceres. Va a ir precisamente ahora a la casa del médico. Pasa muy cerca de ellos; ni la ven, están absortos en las fichas. Lleva un regalo: un queso de ocho libras.
Regresa triunfante con el certificado que le garantiza la baja del Servicio Militar al más pequeño de sus hijos. Al pensar en él, le viene a la mente su padre: es su vivo retrato, saludable y fuerte. Enseña el papel en la mesa del dominó; lo pasan de mano en mano con rapidez y lo colocan en la esquina.
—¡Capicúa! Cuenta, que hay más de cien —grita uno.
Otro anota al dorso del papel. De un tirón, la madre se lo quita y corre a la cocina. Mira el certificado garabateado, llora, apaga el fogón y, aunque nunca se toma ni una cerveza por su hipertensión, se da varios tragos de ron. En la mesa del dominó, el plato se vacía.
—¡Mamá, trae más chicharrones! —gritan los cabrones, sin darse cuenta de que mamá ya no puede responder.