El Nuevo: donde comienzan las nuevas voces
Alguna vez me preguntaron cómo sería una revista verdaderamente accesible: un espacio donde los nuevos autores pudieran mostrar sus obras y comenzar a construir un camino dentro del mundo editorial.
De esa pregunta nació El Nuevo.
Esta revista surge con un propósito muy claro: dar visibilidad a nuevas voces, incluso antes de que muchas de ellas hayan publicado formalmente su primera obra. Queremos ofrecer un espacio donde escritores, ilustradores, artistas y creadores puedan ser descubiertos, leídos y reconocidos.
Un lugar para comenzar
Todo autor reconocido alguna vez fue un autor desconocido. Todo ilustrador comenzó con una primera obra y todo proyecto que hoy parece consolidado tuvo un momento en el que apenas comenzaba.
Ese principio forma parte de la razón de existir de El Nuevo. La revista no pretende únicamente presentar trabajos terminados o nombres ya establecidos, sino observar también aquello que está empezando: una primera publicación, una nueva propuesta artística, una historia que todavía busca lectores o una idea que apenas comienza a encontrar su lugar.
¿Y quién sabe? Tal vez, dentro de algunos años, alguno de los autores o artistas que hoy forman parte de esta edición inaugural aparezca entre los grandes nombres de la literatura o de las artes.
Quizá alguno reciba un Premio Pulitzer, un Nobel o alcance cualquier otro reconocimiento que hoy pudiera parecer lejano.
Solamente el tiempo podrá decirlo.
Pero todo camino comienza en algún lugar. Y para algunos, quizá, ese lugar sea El Nuevo.
Una revista para nuevas voces
La creación de esta publicación parte de una idea sencilla: el acceso a un espacio editorial puede representar una diferencia importante para alguien que se encuentra presentando sus primeras obras.
Publicar permite que una obra salga de su espacio de creación y encuentre lectores. También permite que un autor, ilustrador o artista comience a construir una trayectoria pública y que su trabajo pueda ser conocido más allá de su entorno inmediato.
Por ello, El Nuevo busca funcionar como un punto de encuentro entre quienes crean y quienes desean descubrir nuevas propuestas.
No se trata solamente de hablar de aquello que ya es conocido. También queremos observar lo que está apareciendo, documentarlo y ofrecerle un lugar dentro de nuestras páginas.
El comienzo de una historia
Esta primera edición no representa únicamente el nacimiento de una revista. Representa también el comienzo de una historia cuyo resultado todavía no conocemos.
Dentro de algunos años podremos mirar estas primeras publicaciones y recordar a quienes participaron cuando todo estaba comenzando. Algunos continuarán por caminos distintos; otros desarrollarán nuevas obras y proyectos; y quizá algunos nombres que hoy aparecen por primera vez sean mucho más conocidos en el futuro.
Esa posibilidad forma parte de lo interesante de comenzar una publicación como esta.
Una revista también puede convertirse en un registro de su tiempo: de las personas que creaban, de las ideas que circulaban y de las nuevas voces que aparecían en un determinado momento.
Esperamos que El Nuevo pueda cumplir también esa función.
Las puertas permanecen abiertas
Quiero agradecer a todo el equipo de El Nuevo, a quienes hicieron posible esta primera edición y, especialmente, a quienes confiaron en nosotros para participar desde el comienzo.
También quiero recordar algo importante: nuestras puertas permanecen abiertas.
El Nuevo no existe únicamente para quienes aparecen en estas primeras páginas. Existe también para quienes vendrán después: escritores, ilustradores, artistas y creadores que todavía están desarrollando sus primeras obras y buscando un lugar para compartirlas.
Cada edición podrá presentar personas distintas, proyectos diferentes y nuevas perspectivas.
Ese cambio constante forma parte del propio nombre de la revista: El Nuevo.
Las cosas pequeñas también cuentan
Mucha gente pequeña, en lugares pequeños, haciendo cosas pequeñas, puede cambiar el mundo.
Frase popularmente atribuida a Eduardo Galeano.
Esa idea resume buena parte de lo que impulsa esta revista y a quienes trabajamos detrás de ella.
No todos los proyectos comienzan con grandes recursos, grandes públicos o grandes escenarios. Muchas veces comienzan con una persona escribiendo, dibujando, investigando o creando algo porque considera que vale la pena hacerlo.
Después aparecen los primeros lectores, las primeras publicaciones y las primeras oportunidades.
Ninguna de esas etapas debería considerarse insignificante.
Bienvenidos a El Nuevo
A quienes participan en esta primera edición: disfruten este comienzo.
A quienes nos leen: descubran estas nuevas voces.
Y a quienes todavía están creando su primera obra, escribiendo su primera historia, terminando una ilustración o desarrollando un proyecto: continúen haciéndolo.
Tal vez todavía no sepamos hasta dónde llegará cada una de esas ideas, pero ninguna trayectoria puede existir sin un punto de partida.
Porque para hacer limonada, primero hay que sembrar los limones.
Bienvenidos a El Nuevo.